Me he convertido en esa clase de persona que odia el amor.
No en realidad por las cosas que me hayan sucedido, sino las que deje pasar.
En realidad me molesta ver a una pareja abrazándose en publico, y solamente pienso que este mismo sentimiento es patético y molesto para mi.
Creo que la idea de invertir todo tu ser en otra persona, más bien, apostar todo tu ser por otra persona, es un riesgo extremadamente grande el cual en este momento no estoy preparado para afrontar.
Por eso creo que confundo esto con odio, en realidad es en envidia.
Envidia de las personas que desinteresadamente lo hacen una y otra vez, envidia de las personas que tal vez ya encontraron quien vale la pena tanto desgaste, y envidia de los que lo están experimentando por primera vez.
Sin embargo, no puedo evitar querer en algún momento, aunque sea en la madrugada, añorar la calidez de otro cuerpo junto al mio. Aunque sea para dormir.